Conservación y reforestación en las escuelas de las Sierras Grandes de Córdoba, Argentina

Contribución al conocimiento, valoración y conservación de la naturaleza:reforestando con plantines de tabaquillo

Fecha de escritura : mayo de 2007

Autor(es) de la ficha : Renison Daniel, Suarez Ricardo, Volkmann Luis, Caselles Monica, Tarapauskas Marcos, Mora Mario, Heredia Javier

Texto :

Desde hace dos años se ha puesto en marcha el Proyecto denominado «Conservación y reforestación en las escuelas de las Sierras Grandes de Córdoba, Arg.»,dirigido por el Doctor Daniel Renison (drenison@com.uncor.edu), el cual contempla actividades científicas a campo y tareas de extensión y educación ambiental en escuelas rurales primarias de Pampa de Achala y zonas altoserranas.

Sus objetivos básicos son realizar una contribución al conocimiento y valoración de la naturaleza, y promover acciones de conservación reforestando con plantines de tabaquillo (Polylepis australis Bitter) dichas áreas.

Conscientes de la escasez de material de estudio que aborden biodiversidad y problemáticas ambientales regionales, se elaboró diverso material (booklets) didáctico para niños, con actividades de lecto escritura y dibujos para colorear, sobre los temas antes mencionados, y también un Manual para docentes, un soporte teórico sobre temas ambientales regionales con actividades áulicas incluidas.

Actualmente, los talleres ambientales que realiza este proyecto se articulan con la A.P.N Administración de Paques Nacionales (dramirez@apn.gov.ar).

En ellos, promovemos un intercambio de experiencias con los docentes y alumnos de las escuelas rurales, compartimos salidas de campo, y a través de música, juegos, material didáctico y diapositivas y maquetas abordamos contenidos como biodiversidad, erosión, reforestación, importancia de los bosques, etc.

En estas escuelas reforestamos con plantines de tabaquillo, especie arbórea dominante en los bosquecillos de altura presentes a partir de los 1700 metros de altitud en el cordón central de las sierras de Córdoba.

Hasta la fecha, hemos visitado cinco colegios: Nuestra Señora del Valle, Martín Fierro, Ceferino Namuncurá, Ing. Pagliari y Florentino Ameghino.

Hemos capacitado 153 alumnos, forestamos con casi 400 tabaquillos en tres escuelas y perimetramos con dos hectáreas para la protección de los mismos.

Cada escuela cuenta con un manual para docentes, juegos didácticos (rompecabezas) y se ha entregado a cada alumno cuatro booklets titulados: «Las aventuras de Juana la Llama», «Kuntur y el correcaminos», «comentarios sobre bichos de seis y ocho patas» y «Pepe en las alturas». También se ha elaborado un cd interactivo sobre biodiversidad altoserrana, con imágenes, juegos y videos sobre estos temas.

Estos talleres tienen su continuidad a lo largo del año 2004, habiéndose previsto la visita a seis escuelas más.

Sin embargo, todo esfuerzo parece insuficiente. Las sierras cordobesas, en conjunto, padecen una pérdida de biodiversidad alarmante y un deterioro de sus recursos. Muchos de los beneficios que la vegetación y los bosques brindan no son conocidos o son poco valorados por la población en general. Las consecuencias que ello implica redundan directamente en la calidad de vida de los que habitamos estas regiones, y en la de generaciones futuras. Agua, suelo, clima, oxígeno, madera, alimento y medicina son algunos ejemplos.

El ambiente altoserrano cordobés, ubicado a partir de los aprox. 1700 m.s.n.m. en el NW de la provincia de Córdoba, Argentina, se caracteriza por su rica biodiversidad, su insularización y elevado endemismo, su reducida superficie y su fragilidad ante las modificaciones producidas por el hombre.

Actualmente, el tabaquillo presenta en esta área una notable disminución geográfica y poblacional debido a factores antrópicos: principalmente incendios y sobrepastoreo.

La presencia de bosques en las cabeceras de cuencas es de vital importancia para la preservación de los suelos, la regulación del caudal hídrico, la disminución de la erosión y el mantenimiento de la biodiversidad. La ausencia de vegetación, sumada a la presencia de ganado y la acción erosiva del agua, determina la formación de grandes cárcavas o “barrancos” que desencadenan procesos erosivos y desertificantes muy difíciles de revertir.

En las escuelas, el conocimiento de nuestra biodiversidad no es suficiente. En líneas generales, escasea el material que trate sobre animales y plantas nativos, y problemas ambientales regionales y locales.

En los docentes y los alumnos, el conocimiento de su entorno es parcial.

En los primeros, existe un mayoritario interés y consenso en acciones tendientes a reforestar áreas altoserranas con especies nativas.

En los alumnos, se destaca su interés y curiosidad por los temas ambientales.

En general poseen un marcado retraímiento y dificultades en expresarse ante desconocidos, edades muy dispares y mayor capacidad de observación de la biodiversidad con la que viven.

Su bien en algunos casos se detectan dificultades en lecto escritura, la observación directa de seres vivos, la experimentación sensorial, el dibujo y coloreo de plantas y animales y la reforestación, se destacan como estrategias positivas para lograr un proceso de enseñanza aprendizaje.

Entendemos que la «escuela» todavía cumple con el rol fundamental que le fuera asignado: formar personas, marcar su manera de pensar y actuar, lograr en los alumnos (e indirectamente en sus familias) un cambio de actitudes que repercuta en beneficio de la comunidad.

Sin embargo numerosos factores condicionan la eficacia de campañas y talleres de educación ambiental en las escuelas: el arraigue de viejas pautas culturales de efecto negativo en el ambiente, la escasez de recursos, el aislamiento geográfico de la región, el continuo recambio de los docentes rurales y la falta de continuidad de campañas y talleres, entre otros.

La discusión queda planteada: ¿Es posible modificar viejas pautas culturales de gran arraigue en la población a través de talleres ambientales en escuelas rurales?

Existen aspectos positivos son de gran peso.

En primer lugar, el rol que juegan las escuelas rurales en estas regiones, la de formar ciudadanos y concretar una experiencia educativa para que los que pasan por allí salgan transformados de alguna manera: con otras preguntas, con otras estrategias y formas de mirar el mundo.

Para los que trabajamos en la docencia, tanto en escuelas urbanas como rurales, el sentir y hacer docente encuentra gran significado en acciones como las que llevamos adelante en el proyecto.

Por otro lado, existe la posibilidad de modificar pautas culturales que afectan negativamente sobre el ambiente en la población en general, y la estrategia es involucrar de distintas maneras, a los padres y familiares de los alumnos en las actividades que éstos realizan.

Acciones de reforestación y voluntariado por parte de los padres cavando pozos y alambrando lugares reforestados en la escuela Nuestra Señora del Valle, y experiencias como la realización de una pequeña obra de teatro sobre la reforestación y usos populares de las plantas llevada a cabo en la fiesta de fin de año del 2003, con la concurrencia de padres y lugareños, demarcan una senda dura y difícil, pero con grandes satisfacciones y una probable repercusión positiva en el reconocimiento y valoración de nuestros recursos humanos y ambientales.

Entendemos que la sinergia y colaboración entre distintos organismos, instituciones y profesionales abocados a la preservación de nuestros bosques y la naturaleza toda, son acciones prioritarias para la búsqueda de un desarrollo que contemple calidad de vida y preservación de los recursos.

Prof. Luis Volkmann

Area Educación Ambiental

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www.educacionambiental.org.ar

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Experiencia extraída del 1° Congreso de Educación Ambiental para el desarrollo sustentable de la República Argentina, convocado por Ctera y llevado e cabo durante el mes de mayo de 2004 en la provincia de Córdoba.